Calaveras

Mi mejor amigo Braulio

Mi mejor amigo es Braulio, es una persona decente, coherente, paciente y a veces inteligente. Se la pasa hablando, eso si, es algo que a mi me hace bien. Escuchar o leer lo que tiene que decir siempre me resultó interesante, muchas veces inquietante, y a menudo motivante.

Desde que conozco a Braulio, siempre hace el mismo chiste, sin despite. A modo de comedia o de introspectiva, habla mal de él mismo, no como un simio, si no sin optimismo, y es algo que cansa, no abraza, se siente pesado y hasta cuadrado.

Braulio está enojado con el mundo, inmundo pero oriundo, aunque no lo juzgo. Para todo lo que yo le diga tiene un retruco, un patuco, o un quisuco. Hoy le comenté sobre mis nuevas ilustraciones, su respuesta fue de pocas prestaciones, lo cual está bien, al final del día es su opinión, pero no se da cuenta que es un botón. No espero que me halague ni mucho menos que me trague, aunque cierto es que tanto negativismo afecta a nuestro dinamismo.

Me da mucha fiaca que Braulio no se de cuenta que la mayoría de sus problemas son causados por él mismo, por más que diga que es del mundo mismo, como un abismo. Intenté ayudarlo de muchas maneras, con charlas más profundas, con invicationes a nuevos hobbies y hasta un juego con lobby, pero sigue negado como un doblado.

Últimamente y a mi pesar, lo tengo que ignorar, es doloroso pero hay que aceptar. Es cierto que mi salud mental es de buena espalda, ni me afecta pero me importa, y a dicho comento mi paciencia es de buena impronta.

Braulio me sabrá perdonar, aunque inconsciente espero que pueda cambiar.

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